jueves, 25 de abril de 2013

"PASTEL SIN HORNO" por EL CORONEL

Por: Mikel López Iturriaga


Los pasteles sin horno son el sueño de los que practican los dos pecadillos capitales más perdonables: la pereza y la gula. No tienes que matarte con ellos porque se hacen en dos patadas, y a la vez satisfacen tus más bajos instintos cerdunos y vacaburrescos.
Además de su frescura y su sencillez, tienen como ventaja que se pueden adaptar a las frutas que estén en temporada, personalizar con frutos secos, trocitos de chocolate o galleta, aromatizar con canela o vainilla y mil cosas más. Para cuajarlos se pueden utilizar diferentes métodos, desde gelatinas de origen animal (como la cola de pescado) o vegetal (como el agar-agar). Pero después de múltiples pruebas, creemos que lo que respeta más la cremosidad del queso fresco es la cuajada en polvo, que para este tipo pasteles funciona muy bien.
Las dos frutas que lo acompañan en esta ocasión –la fresa y el plátano– se complementan perfectamente tanto por sabor como por textura, y el toque de chocolate blanco potencia un poco el sabor sin empalagar. El resultado me recuerda mucho a los postres de la infancia o a esas papillas que siempre luché por robar a mis sobrinos. Es decir, una absoluta delicia.
Dificultad
Para cerebros de mosquito.
Ingredientes
Para 4 personas
  • 1 tarrina (200 gramos) de queso en crema tipo Philadelphia
  • 50 ml de nata líquida para montar
  • 1 taza y media de leche entera fría
  • 40 gramos (media tableta, aproximadamente) de chocolate blanco
  • 5 cucharadas de azúcar
  • 300 gramos de fresas
  • 2 plátanos
  • 2 sobres de cuajada en polvo
  • 10 g de mantequilla
Preparación
1. Lavar las fresas, quitarles los pedúnculos, secarlas bien y cortar en daditos pequeños. Reservar la mitad. Pelar los plátanos y cortarlos en dados también. En una sartén, con el fuego bien fuerte, fundir la mantequilla y saltear el plátano y la mitad de las fresas durante dos minutos. Añadir una cucharada de azúcar, saltear un minuto más y reservar.
2. Hacer un almíbar ligero con dos cucharadas de azúcar y dos de agua, volcar sobre las fresas troceadas que hemos reservado y dejar enfriar.
3. Disolver los sobres de cuajada en la mitad de la leche fría. Calentar a fuego muy suave el resto de la leche con el queso cremoso, la nata líquida, el chocolate blanco picado y dos cucharadas de azúcar, trabajándolo con una varilla para que se integre. Cuando hierva, retirar del fuego, añadir la leche con la cuajada en polvo y devolver al fuego hasta que vuelva a hervir. En ese momento, añadir las frutas previamente salteadas, mezclar y volcar en los moldes (puede hacerse en flaneras individuales, en una flanera grande, en un molde de plumcake o hasta en un tupper). Dejar enfriar totalmente y después pasar a la nevera un par de horas.
4. Servir desmoldado y con la mezcla de fresas y almíbar por encima. Se puede acompañar con un poco de sorbete de frambuesa o limón, nueces, piñones y, si se quiere, el queso.

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